OLYMPE DE GOUGES O CUANDO LA REVOLUCIÓN DEVORA (TAMBIÉN) A SUS HIJAS

3260
  • 228
  •  
  •  
  •  
  •  
  •   

Revolución

Al empezar la primavera de 1793, pocas semanas antes de ser guillotinado, Vergniaud lanza un grandilocuente discurso donde presenta la Revolución Francesa «como un Saturno que devorará a todos sus hijos si el imperio de la ley sigue ignorándose». La frase hacía referencia al mito de Saturno que sucintamente cuenta como éste había obtenido de su hermano mayor Titán el favor de reinar en su lugar bajo la condición de no poder criar hijos. Como Saturno ya tenía hijos y quería reinar, decidió devorarlos.

Visto con perspectiva la famosa frase de Vergniaud adquirió pleno sentido si consideramos que más de 40.000 personas de toda clase y condición fueron guillotinadas, aunque claro está, no faltan fuentes más conservadoras que subrayan que apenas fueron 15.000. Sea como sea parece evidente que la Revolución devoró buena parte de sus hijos y tambíen de sus hijas.

olympe de gougesUna de ellas fue Olympe de Gouges que pese a su larga lista de contribuciones a la causa de la libertad, la igualdad y la fraternidad, también terminó bajo la guillotina. ¿Como pudo terminar así? ¿Porqué fue la cronista maldida de la Revolución Francesa según Laura Manzanera en su apasionada biografía?

Quizás lo así considerada por el hecho de ser una mujer bastarda, plebeya, provinciana y semianalfabeta. O quizás porqué todo ello no le impidió frecuentar los altos salones parisinos, por aquél entonces la quintaesencia de la Ilustración; o quizás lo fue porqué intimó con el primo de Luis XVI, Duque de Orleans.

En 1786 Barthélemy-François-Joseph Mouffle d’Angerville en Memoires secretes describe su evolución «Es una mujer magnífica, muy viva, fogosa, hoy en retroceso pero aún amable y susceptible de levantar pasiones, y que prudentemente renuncia a la galantería para lanzarse a lo culto, a lo instruído».

A sus encantos físicos Olympe sumó sus encantos intelectuales conviritiéndose por propia voluntad en escritora, plasmando todas sus reivindicaciones y su propia manera de ver las cosas por escrito en más de de 4000 páginas entre obras teatrales, panfletos, cartas, textos filosóficos, satíricos o utópicos.

Reivindicó y practicó el amor libre, combatió la pena de muerte, defendió en todo momento a los más débiles -en ese momento a Olympe de Gougeslos negros esclavizados, a las madres solteras, a los hijos naturales, a las prostitutas o a los vagabundos-; denunció temas tan polémicos como la corrupción o la malversación de fondos públicos; denunció sin tapujos los abusos del Antiguo Régimen; se manifestó abiertamente monárquica constitucional y defensora del republicanismo democrático de los girondinos incluso cuando los implacables jabocinos ya ostentaban todo el poder en nombre de todo el Pueblo.

Dos años antes de su trágico final en 1793, escribió su famosa «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» considerada el primer manifiesto feminista donde parafrasea la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789, proponiendo la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los hombres. Su primer artículo no puede ser más claro:  «La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos».

Con dicha «Declaración» Olympe des Gouges proclama la auténtica universalización de los derechos humanos denunciando que la Revolución olvidaba a las mujeres en su proyecto de igualdad y libertad.  Por ello reclamaba con vehemencia un trato igualitario hacia las mujeres en todos los ámbitos de la vida tanto públicos como privados: derecho al voto y a la propiedad privada, poder participar en la educación y en el ejército, y ejercer cargos públicos llegando incluso a pedir la igualdad en ámbitos como la familia o la Iglesia.

Con mejores o peores aciertos como todos, Olympe de Gouges trató de mejorar las cosas de cuantas más personas mejor desde sus propias convicciones sin dejarse llevar por la volonté de tous comandada, interpretada por una sola persona, fuera bajo una sistema monárquico o supuestamente republicano. Por ello no dejó de criticar duramente las contradicciones, incongruencias y cobardías del gobierno revolucionario. Su vocación librepensadora le impidió ser más comedida y por ello no vaciló ni ante el Terror ni ante Robespierre. Y claro está el absolutismo revolucionario la condenó. Por su persistente individualismo comprometido fue encarcelada, considerada traidora a la Patria, juzgada sin derecho a abogado y clamando hasta el final su estricta inocencia guillotinada. Pese a haber clamada venganza su cuerpo fue lanzado a una fosa común y su nombre olvidado.

Olympe de GougesMás de dos-cientos años después Ségolène Royal, a las puertas de alcanzar la presidencia de la República francesa prometió que trasladaría sus cenizas al Panteón de París. Finalmente la candidata socialista fue derrotada de modo que Olympe de Gouges no puede descansar aún en el Panteón.

Quizás lo impidió una derrota electoral o quizás sea ella quien se niegue a entrar en un edificio cuyo frontispicio sigue expresando el agradecimiento de Francia solo aux grandes hommes.

 


  • 228
  •  
  •  
  •  
  •  
  •