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No se sabe muy bien porqué hay quien se mostró satisfecho cuando se difundió el reciente barómetro de la ciudad de Barcelona que situaba al turismo como la principal preocupación de sus ciudadanos

El dato sin duda era significativo: desde 2008 la lista de preocupaciones de los barceloneses, cuando se les preguntaba por el principal problema de la ciudad, estaba encabezada por el paro y los problemas económicos. En 2017 ya no es así: por primera vez el turismo se situa en cabeza de la clasificación como principal problema de la ciudad.

Los periódicos reflejaron unánimamente esta perspectiva. Así, por ejemplo uno de ellos informaba que “El turismo es visto ya por los barceloneses como el principal problema que tiene la ciudad, algo que no había sucedido nunca y que culmina un ascenso imparable de esta cuestión en la lista de inquietudes de los ciudadanos. Así lo indica el barómetro semestral del Ayuntamiento de Barcelona

Para algunos se trata de una buena notícia en la medida que confirma la visión de quiénes desde hace años alertan de las amenazas del turismo.

También al parecer lo es para la administración local que vé en ello el reflejo lógico de la realidad: “Hay una realidad que no se inventa el gobierno. Esta percepción existe desde hace mucho tiempo.  Creo que este gobierno no hubiera ganado las elecciones sin explicar este fenómeno” argumenta el primer teniente de alcaldía para luego añadir que “No es un problema de turismofobia. Es un problema de masificación”.

Lo curioso es que el barómetro en realidad no dice en ningún momento que la preocupación principal de los barceloneses sea el turismo.

Lo que dice cuando se pregunta “¿Cuál cree que es el principal problema de la ciudad?” es que un 19% cree que es el turismo, pero ello no significa que el principal problema de la ciudad sea el turismo si consideramos, claro está, que la ciudad la configuran la suma de todos y cada uno de sus ciudadanos y no un ente abstracto al margen de ellos.

Digamos que sería algo parecido a que si se nos preguntase “¿Cuál es el principal problema de la Unión Europea? respondiéramos mayoritariamente “La indefinición de su proyecto político, económico y social” y alguien llegara a la conclusión con ello que el principal problema de los europeos es la indefinición del proyecto de la UE (y no el paro o la seguridad por ejemplo).

Pero entonces, ¿Cual es de verdad la principal preocupación de los barceloneses y barcelonesas? 

El barómetro lo deja bien claro cuando pregunta personalmente acerca del problema principal que tiene cada uno: abrumadoramente un 20,2% responde que es lo relativo al trabajo, a la falta de él o a una malas condiciones laborales.

Lo verdaderamente sorprendente respecto a la expresado oficial y mediáticamente es que cuando se pregunta a cada uno por su opinión en relación a su situación personal, solo el 2,7% considera el turismo como el principal problema, de modo que   este ámbito baja hasta la décima posición.

La confusión no parece posible entonces: la preocupación de la ciudad, de sus ciudadanos y ciudadanas, es lo relativo a los recursos materiales de existencia (y no por lo tanto, el turismo), algo que parece lógico por otro lado si consideramos tanto los altos niveles de paro como unas perspectivas socio-económicas poco halagüeñas.

Pero ¿Porqué entonces el Barómetro municipal refleja tanta disparidad entre lo que la gente le preocupa y los problemas que esa misma gente considera que tiene la ciudad? ¿Porqué hay tanta disparidad entre la opinión de su situación personal y la percepción de los problemas de la ciudad?

Es posible que ello se deba al éxito de un cierto discurso anti-turismo que lo vincula insistentemente a la anti-ciudad: expulsión de vecinos, aumento del precio de los alquileres, convertir la ciudad en un parque temático, problemas domésticos, ruidos y comportamientos incívicos de todo tipo, mercantilización, capitalismo, etc…

Sin negar obviamente la existencia de conflictos directos o indirectos que pueda ocasionar el turismo, el problema de fondo surge cuando se confunde la percepción del problema principal de la ciudad con el problema individual de cada uno de sus ciudadanos.

Parece obvio que una política orientada a sus ciudadanos debería centrarse en ésta segunda perspectiva pero cuando se insiste una y otra vez en situar al turismo como principal problema de la ciudad parece que se apueste por la política de las percepciones, donde lo importante no es la realidad sino la percepción acerca de ella.

O quizás simplemente es que no se quiera ver la realidad…De ser así tal vez tendríamos alguna pista de la utilidad de un cierto discurso anti-turismo, de la utilidad de fomentar el turismo como problema para hacer algo tan viejo como desviar la atención, aunque solo haya un 2,7% de ciudadanos y ciudadanas que lo situen como su principal problema.

El problema para la ciudad y sus ciudadanos sería entonces que mientras se alimentan cortinas de humo, se pierde tiempo y recursos para crear e implementar iniciativas públicas y privadas, para aprovechar oportunidades existentes que puedan mejorar las condiciones económicas de todos y cada uno de sus ciudadanos preocupados como están principalmente por el paro, las condiciones laborales o los recursos materiales de existencia, tal y como el Barómetro refleja claramente.

Aunque quizás tampoco falte quien piense que todo ello no es un problema mientras los ciudadanos y las ciudadanos no lo perciban así…

 

Roger Sunyer

Roger Sunyer es politólogo (UAB) y Máster en Dirección Pública (ESADE). Impulsó la introducción de la Banca Ética en Catalunya con la fundación de FETS - Finançament Ètic i Solidari. Es consultor de economía social, cooperativa, colaborativa y gestión pública, profesor de la "Nueva economía urbana" a los programas de Ciudad y Urbanismo de la UOC, autor del libroHacia una economía ciudadana y fundador y principal editor de Alambins. Lloc Web | Twitter: @rogersunyer

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