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En las ciudades globales -aquellas por las cuales transitan millones de personas más allá de que dispongan de una vivienda para toda la vida– la vivienda, el incremento sostenido de sus precios y la creciente dificultad de acceso a ella se han situado en el centro del debate político, social y económico. 

No son pocos los que optan por señalar a un solo culpable de dicha situación: hay quienes señalan al turismo en general; algunos matizan y especifican que el problema, en realidad, es el turismo de masas. Aún en el ámbito del turismo los hay que concretan aún más y culpabilizan a los apartamentos turísticos y los hay quienes prefieren apuntar directamente a las plataformas digitales que los posibilitan. Más allá del turismo, se señala a los fondos de inversión que invierten en activos inmobiliarios y aún otros identifican directamente al capitalismo como el causante de la crisis de la vivienda, en la medida que mercantiliza aquello que debería ser un bien social.

Sin duda, todos estos aspectos tienen una vinculación directa con la crisis de la vivienda. Sin embargo también es incuestionable que si afrontamos el problema de la manera más desapasionada posible, más allá de culpabilizaciones interesadas o partidismos de corto alcance, si procuramos mirar la problemática con una cierta perspectiva analítica -nunca exenta, por supuesto de la propia subjetividad-, fácilmente podemos constatar que la problemática de la vivienda se debe a un conjunto de factores.

El objeto del presente artículo no es otro que señalar breve y sintéticamente algunos de ellos, dejando para un posterior artículo algunas propuestas de solución.

1. Mejoras urbanas: una mejora de un barrio, una ampliación de los servicios, más y mejores espacios verdes, nuevas plazas, escuelas, una nueva parada de metro…cualquier intervención urbanística en los barrios tiene un efecte inmediato en los precios de la vivienda. Quizás uno de los casos paradigmáticos sea el del barrio barcelonés de la Barceloneta que si en 1973 presentaba síntomas evidentes de marginación cuarenta años después, una infinidad de mejoras urbanas lo han situado como caso emblemático de gentrificación.

2. Vivienda de propiedad: si el conjunto del parque de vivienda es en propiedad, lógicamente, deja menos margen al mercado del alquiler y al acceso de aquellos que lo requieren. Este es el caso de Catalunya, donde más del 80% de la vivienda es de propiedad.

3. Demanda: es una ley difícilmente cuestionable que si la demanda es inferior a la oferta, ésta ajustará los precios para captarla. Y viceversa, cuando la demanda es superior a la oferta los precios aumentan. En el caso de Barcelona, por ejemplo, se constata un aumento de la demanda que se explica, en parte, por el desplazamiento de la demanda de compra a la de alquiler. Dicho desplazamiento está vinculado a su vez con una evidente inestabilidad laboral, a unos bajos salarios y una precariedad laboral demasiado extendida (en el período 1997-2007 los precios de las viviendas crecieren en el Estado español más del 300% mientras que los salarios solo lo hacían un 35%) hecho especialmente evidente entre los jóvenes; por unas mayores restricciones de las entidades financieras a la hora de facilitar contratos hipotecarios; o por cambios demográficos que señalan un aumento de nuevos residentes con poder adquisitivo mayor y el descenso de residentes con rentas inferiores a la media.

4. Oferta: además del alto índice de famílias que viven en régimen de propiedad (en Catalunya 8 de cada 10 famílias) podemos añadir que en Barcelona, por ejemplo, solo hay un 1,5% de vivienda protegida, lejos por lo tanto de los estándares de otras ciudades como Amsterdam (35%) o Viena (32%).

5. Vivienda turística: en un mercado de alquiler escaso, cualquier porcentaje dedicado al alojamiento turístico tiene un efecto sobre la oferta. Sin embargo, debe constatarse que éste apenas representa el 1,65% del parque de vivienda de Barcelona. Ciertamente hay quien insiste en que el porcentaje aumenta en determinados barrios pero, al margen del baile de cifras, parece del todo inexacto -e injusto- atribuir la causalidad a dicha modalidad de uso de la vivienda. Por sí mismas no pueden ser el principal factor y ni tan solo uno de los más importantes. O, en cualquier caso, no más importantes que las viviendas que se alquilan a estudiantes, a trabajadores temporales, oficinas, despachos profesionales, consultas o empresas ubicadas en viviendas de toda la ciudad. 

6. Turismo: más allá de las cifras que exponen unos y otros, es incuestionable que el turismo tiene un impacto en las ciudades globales. Si en 1950 viajaban aproximadamente unos 25 millones de personas, la masificación del turismo -entonces considerada una conquista social-, comporta que en la actualidad más de 1000 millones de turistas anuales, cifra que se prevé casi duplicar en 2030. Hoteles, apartamentos, pensiones, albergues acogen buena parte de esta demanda.

7. Globalización: territorio y población ya no son lo mismo como bien señala Oriol Nel·lo. La globalización permite que gente de todas partes se instale en otras ciudades. Surgen nuevas formas residenciales: temporales, esporádicas, laborales, etc… Nómadas digitales, “clase creativa” se instalan en las ciudades globales acompañando o atrayendo empresas globales vinculadas al mundo digital. Barcelona es un claro ejemplo de ello conviriténdose en un hub tecnológico digital.

8. Capitalismo: la globalización permite también la libre circulación de capitales y fondos de inversión que ven en la vivienda una vía lucrativa para obtener beneficios con cierta seguridad. La defensa de la vivienda como derecho no puede enmascarar que la vivienda, en una economía de mercado capitalista como las nuestras también es una mercancía, tal y como afirmaba el propio Engels.

 

 

 

Roger Sunyer

Roger Sunyer es politólogo (UAB) y Máster en Dirección Pública (ESADE). Impulsó la introducción de la Banca Ética en Catalunya con la fundación de FETS - Finançament Ètic i Solidari. Es consultor de economía social, cooperativa, colaborativa y gestión pública, profesor de la "Nueva economía urbana" a los programas de Ciudad y Urbanismo de la UOC, autor del libroHacia una economía ciudadana y fundador y principal editor de Alambins. Lloc Web | Twitter: @rogersunyer

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